Yamlek Mojica

Managua, 1999

Por Liliana rivas

Yamlek Mojica empezó a hacer periodismo en Managua, en 2016, cubriendo temas de cambio climático, feminismo, género y migraciones. Sin embargo, su vida cambió radicalmente dos años después, cuando fue obligada a exiliarse luego de cubrir la crisis sociopolítica que siguió a las manifestaciones sociales de 2018. «Sabía que mi vida estaba en riesgo, y no solo mi vida, sino también mi salud mental y mi bienestar físico», señala. 

Mojica trabajó para diversos medios digitales, incluido El Confidencial, uno de los principales diarios independientes de Nicaragua. Allí, cubría temas de política y derechos humanos. Durante la crisis política de 2018, Mojica cubría habitualmente temas de derechos humanos, ambiente, género y migraciones, por lo que comenzó a ser acosada en redes sociales por cuentas aliadas al régimen de Ortega. 

Sus acosadores la amedrentraban diciéndole que sabían dónde vivía, además de detalles de su vida cotidiana, como el camino que tomaba para ir al trabajo. Además, recibió advertencias de integrantes del Consejo del Poder Ciudadano (CPC), representantes locales del partido de Daniel Ortega. 

Sin embargo, fue un episodio en una madrugada del 2018 lo que la llevó a temer por su vida. Mientras dormía, un hombre a quien identificaron como un miembro local de la Juventud Sandinista, entró a su casa y trató de forzar la puerta de su habitación. Su familia se dio cuenta y el hombre huyó. En ese momento, Mojica entendió el peligro que corría si se quedaba en Nicaragua.

En julio de 2018, sin un plan específico en mente, decidió marcharse de su país a Costa Rica. “Al inicio pensé que sería sólo mientras pasaba la crisis, pero eso nunca sucedió”, comenta Mojica. 

En Costa Rica empezó a trabajar como periodista independiente gracias a sus redes profesionales y amistades. Fue parte del equipo de Climate Tracker, un medio que defiende el periodismo sobre el cambio climático. Allí, asesoró sobre nuevos formatos de publicación. Actualmente es la oficial de comunicaciones de Access Now, una organización que defiende los derechos digitales y humanos en todo el mundo. A veces también escribe reportajes de forma independiente. 

A pesar de la ayuda que ha recibido de Costa Rica, la vida de Yamlek Mojica ha cambiado mucho. Su salida de Nicaragua afectó su licenciatura, que tuvo que detener por un tiempo. También afectó su salud mental, ya que desde entonces sufre de trastorno de estrés postraumático. 

Además, aunque ya tiene el estatus de refugiada y puede vivir tranquila en Costa Rica, no puede regresar a su país y ver a sus seres queridos. “Mi plan de vida murió cuando tuve que tomar el transporte hacia el nuevo país”, concluye.

Yamlek teme que, de regresar, las autoridades nicaragüenses le nieguen la entrada, como le han hecho a algunas personas. Es un sentimiento con el que ha tenido que aprender a vivir. “Nicaragua no es un país vivible”, reflexiona. “Pero me encantaría regresar a ver a mi familia, a mi tierra, el único lugar dónde siento que pertenezco”, concluye.