Luz Escobar forma parte de la ola de periodistas que comenzaron a fundar medios independientes a partir de 2014. Como otros, se acercó a la bloguera y periodista independiente Yoani Sánchez, quien les enseñó a usar internet y otras herramientas digitales que apenas llegaban a Cuba. “Era emocionante porque era una ventana al mundo en un país tan cerrado, donde el único discurso que salía desde la isla era el oficial”, recuerda.
De esas reuniones nació el diario 14ymedio, donde Luz trabajó hasta 2022. Antes de ser periodista, fue fotógrafa, su mayor pasión hasta la fecha. Pero solo tomar fotos era insostenible para el medio, por lo que tuvo que aprender a hacer entrevistas, notas y reportajes.
Durante su carrera ha cubierto desastres naturales, pobreza, violencia de género y la represión estatal contra activistas. También siguió de cerca el “deshielo de la era Obama” y sus efectos políticos y económicos en la isla. Pero lo que más le interesó fue cubrir a artistas invisibilizados por los medios oficiales.
Desde sus primeros días como periodista, Escobar comenzó a ser hostigada por el régimen cubano. Al principio, “sufrí interrogatorios que fueron pocos, breves y suaves”, cuenta. Pero más adelante la represión escaló: fue vigilada, detenida por la Seguridad del Estado (S.E.) y difamada por los medios oficiales. En 2019, además, le impusieron una prohibición para salir del país. Ella lo tomó con humor. Dijo que “le quitaban un peso de encima”: su interés era quedarse en Cuba haciendo periodismo. “Siempre traté de no dejarme amedrentar por esas cosas”.
Pero el acoso se intensificó a partir de sus coberturas sobre el desalojo del Movimiento San Isidro y una consecuente protesta de artistas e intelectuales frente al Ministerio de Cultura, ambos en noviembre de 2020. “Ahí se volvió brutal la represión”. Durante los siguientes 18 meses tuvo alrededor de veinte interrogatorios, en ocasiones hasta cuatro en una semana.
Cuando los oficiales que la interrogaban vieron que el hostigamiento no funcionaba para forzarla a abandonar el periodismo, comenzaron a amenazar con encarcelar a su hija, que pronto cumpliría 16 años y sería mayor de edad en Cuba.
Esto hizo que Luz empezara a buscar la forma de salir del país con su familia. La oportunidad llegó cuando el diario El Mundo le otorgó su Premio Internacional en la categoría Libertad de Prensa. En mayo de 2022, cuando viajaron a España a recibir el premio, se quedaron. Actualmente son solicitantes de asilo.
Tras exiliarse, tuvo que dejar de trabajar en 14ymedio. Actualmente colabora con Diario de Cuba, un diario independiente con sede en Madrid.
Luz no sabe si puede regresar a Cuba. Antes de irse oficiales de la S.E. le dijeron que seguía “regulada”, o sea, que si regresa, no podría volver a salir. Es decir, pudo exiliarse porque el régimen prefirió que se fuera antes que siguiera haciendo periodismo en el país. “Al final, el objetivo es quitarse del camino a todas las personas que les son incómodas para sus fines, que es tener el país controlado”.