Julio López inició su carrera en 2005 en una radio comunitaria del municipio de Nandaime. Desde entonces, es reconocido por sus reportajes escritos y radiales sobre derechos humanos, medio ambiente, gobernabilidad, transparencia y acceso a la información, la mayoría publicados en el medio Onda Local, dónde trabajó desde octubre del 2007.
López empezó a tener problemas con el régimen nicaragüense en noviembre de 2016, mientras cubría una manifestación en el municipio de Nueva Guinea donde cientos de campesinos exigían la derogación de la Ley 840, mediante la cual Daniel Ortega otorgó a una firma china la concesión de un proyecto para la construcción de un canal interoceánico que resultaría en la expropiación de sus tierras. En esa ocasión, agentes policiales lo golpearon, le quitaron la memoria del celular y lo detuvieron ilegalmente durante cuatro horas.
En abril de 2018, mientras cubría las protestas populares que recién empezaban ese año, fue golpeado en la cabeza por agentes estatales y sufrió pérdida de memoria.
Aunque las protestas intensificaron la persecución contra la prensa, López considera que la represión en su contra se debió fundamentalmente a un reportaje que publicó sobre la fábrica de pruebas de la policía nicaragüense contra personas opositoras o que participaron en las manifestaciones, ya que demostró que la institución actuaba como una fuerza política al servicio de los intereses de la familia presidencial.
Pese a que López continuó realizando coberturas periodísticas, empezó a temer por su integridad durante la campaña presidencial de 2021, cuando descubrió que estaba siendo vigilado por agentes policiales. «Cuando ingresaba a alguna conferencia, tomaban fotos de mí, mis documentos de identidad y la placa de mi vehículo. Una vez, me pincharon las llantas del carro y me rompieron los vidrios», señala.
Ese mismo año, López fue uno de los periodistas citados por el Ministerio Público para comparecer por una acusación de lavado de dinero contra la Fundación Violeta Barrios. Además, vio cómo las oficinas de Onda Local eran constantemente asediadas por camionetas con civiles partidarios del régimen. «También cerraron el programa radial que teníamos en la Universidad Centroamericana”, añade.
El 22 de junio de 2021, mientras se dirigía a una actividad en Costa Rica, dos funcionarios de migración lo detuvieron y le notificaron que tenía prohibido abandonar el país. Por esa misma fecha, su madre recibió una citación para que López volviera a presentarse ante el Ministerio Público por el caso de la Fundación.
Sabía que podía ser detenido en cualquier momento por sus investigaciones. Por tal razón, en junio de 2021 decidió cruzar clandestinamente a Costa Rica, desde donde sigue trabajando para Onda Local. Sin embargo, no ha sido fácil. Tras exiliarse, se contagió gravemente de covid-19 y también ha tenido problemas económicos. Aún así, su valentía sigue intacta.
“Sé que voy a regresar a Nicaragua, y voy a regresar para contar la caída de Ortega y del sistema que lo sostiene. Es la voluntad no solo mía, sino de todos los colegas que estamos en el exilio”, dice.