Joseph Poliszuk, cofundador de Armando.Info, es un periodista con 20 años de experiencia, la mitad de ellos dedicados a investigar el poder. En 2018, tuvo que dejar Venezuela bajo amenazas judiciales por publicar una historia sobre la corrupción del programa de distribución de alimentos del gobierno en medio de una crisis alimentaria.
Poliszuk nació en Maracaibo, pero ejerció en Caracas, inicialmente en el periódico El Universal, uno de los más importantes del país. Cuando el medio fue comprado en 2014 por empresarios relacionados con el gobierno venezolano, Poliszuk y otros colegas fundaron Armando.Info para defender la independencia periodística. «No solo iban contra la libertad de expresión, sino contra el modelo de negocios. Ahí empezó la invisibilización, la asfixia al periodismo», señala.
Poliszuk ha investigado sobre corrupción, tráfico de drogas, minería ilegal y abuso de derechos humanos, fundamentalmente. Por ello, desde hace una década ha sido objeto de constantes amenazas y mecanismos de extorsión. En 2017 también fue detenido e interrogado por intentar contrastar información en un organismo público, una práctica periodística criminalizada en Venezuela.
También en 2017, Armando.Info reveló que Alex Saab -un empresario colombiano vinculado con el partido del presidente Nicolás Maduro- vendía a precios inflados productos de muy baja calidad a los oficialistas Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), quienes luego los distribuían a la población.
La publicación de estos reportajes provocó que Saab demandara a Armando.info por difamación e injuria agravadas. Debido al ensañamiento del gobierno y a la amenaza de ser detenidos y privados de un juicio justo, varios de sus miembros huyeron a Colombia en febrero del 2018. «En casi toda la región, estos casos no son penales», señala Poliszuk. «Pero en Venezuela, se pagan con cárcel. No se trataba solo de ir preso, estaban aplicando un mecanismo de censura para que no pudiéramos contar más historias”.
Tiempos después, su trabajo fue legitimado cuando el Distrito Sur de Florida, en Estados Unidos, enjuició a Saab por lavado de dinero y ser un presunto testaferro de Nicolás Maduro.
Poliszuk pensó que su exilio sería de solo unos meses, pero se ha prolongado durante años debido a las medidas cautelares en su contra. No obstante, sigue pensando en su país. “Cierro la computadora después de publicar un caso sobre las torturas en Venezuela por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Voy al supermercado y hay de todo. Estoy tranquilo. Sé que soy privilegiado, pero es justo el periodismo libre e independiente que hago por mi país, mi deber”, señala.
A pesar de que su portal ha sido bloqueado por el gobierno venezolano y sufre frecuentes ataques cibernéticos, sigue siendo un referente de periodismo de investigación y documentación. Desde México, donde vive ahora, Joseph Poliszuk está seguro de que ha construido una red de colaboradores que lo ayudará a seguir cuestionando al Estado venezolano.