Gerson Ortiz empezó su vida como periodista en 2006, cuando entró a trabajar a una radio universitaria como productor. “Desde entonces, tengo 17 años de ejercer periodismo de manera ininterrumpida”. Aunque en 2022 la persecución del Estado guatemalteco le imposibilitó hacer periodismo por unos meses.
El hostigamiento en su contra empezó en 2019, cuando Sandra Torres, candidata presidencial en 2015, 2019 y 2023, puso una denuncia por violencia de género contra los miembros varones de la redacción de elPeriódico, donde Ortiz trabajaba desde 2011, argumentando que las noticias sobre ella la violentaban. Más tarde, Torres retiró la denuncia.
En 2022, una funcionaria del Tribunal Electoral ―cuyo nombre Gerson no puede mencionar por temas legales― también los denunció a él y otros colegas de elPeriódico por “estresarla” con la información que publicaban sobre ella, algo que supuestamente representaba una violencia de género. Este caso sigue abierto.
En años recientes, el Ministerio Público de Guatemala ha instrumentalizado la violencia de género para criminalizar a periodistas cuando éstos publican información crítica contra mujeres en posición de poder. También se ha valido de la Ley Contra la Delincuencia Organizada para reprimir el ejercicio periodístico.
Su situación empeoró en julio de 2022, cuando José Rubén Zamora, el director de elPeriódico, fue encarcelado y la Fiscalía embargó las cuentas bancarias del medio. En noviembre, la edición impresa cerró y Gerson y más de cien personas se quedaron sin trabajo.
La denuncia que lo empujó al exilio llegó alrededor de febrero de 2023. Gerson estaba desempleado cuando, durante una audiencia contra Zamora, el juez ordenó una investigación contra él y otros siete periodistas por su cobertura sobre el caso de su exdirector. Ese mismo día, la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA) lo buscó para plantearle la posibilidad de salir del país.
“El proceso contra José Rubén Zamora se armó en 72 horas. Podían emitir órdenes de captura en tiempo récord”, recuerda Gerson. “Guatemala ya estaba padeciendo una persecución sistemática contra operadores de justicia. Al evaluar todas estas cosas, tomé la difícil decisión de salir”. Pocos días después, se fue.
Al principio pensó que podría ser algo temporal, pero no parece que el proceso en su contra vaya a cerrarse pronto. “Nos siguen llegando informaciones de que el caso está vivo”, explica.
Desde el exilio, Gerson sigue haciendo periodismo con La Linterna, una alianza de medios guatemaltecos contra la desinformación donde cubre temas electorales y de verificación. También colabora con medios regionales como El Faro y Otras Miradas. “Trato de mantenerme activo en el periodismo porque estar en una situación de exilio es un caldo de cultivo para pensar cosas no muy saludables”, dice.
Actualmente, vive con una sensación de desarraigo y la necesidad de regresar a su país. Sin embargo, aún tras la elección del demócrata Bernardo Arévalo, su regreso parece difícil. “Un cambio en el prisma político puede desincentivar la persecución contra nosotros, pero no es algo que el binomio electo tenga en sus manos”, concluye.