Gabriela Selser

Buenos Aires, 1961

Por Liliana rivas

La periodista argentina Gabriela Selser ha tenido que exiliarse dos veces a lo largo de su vida. La primera fue en 1974, cuando su padre, el periodista e historiador Gregorio Seler, fue perseguido por la dictadura militar de Videla. La segunda, en 2021, cuando el régimen de Ortega la forzó a huir de Nicaragua, la que considera su patria.

Selser llegó a Nicaragua en 1981, procedente de México, su primer exilio. Tenía 20 años y quería participar en las brigadas sandinistas de alfabetización. Poco después decidió quedarse y nacionalizarse. Durante varios años formó parte de la prensa sandinista. Trabajó para el periódico oficial Barricada y para la Agencia Alemana de Prensa. 

Sin embargo, a principios de los 2000, más de diez años después de que Ortega concluyera su primer mandato, comenzó a publicar trabajos críticos contra el sandinismo. En 2016, publicó su primer libro, «Banderas y harapos», que presenta una visión crítica de la revolución sandinista y la desilusión que provocó en varias  generaciones.

Tras la publicación de su libro, Selser comenzó a ser acosada y perseguida por vehículos en la calle. Sin embargo, no fue hasta 2018, cuando trabajaba para las agencias internacionales Deutsche Welle (DW) y Associated Press (AP), que el régimen nicaragüense la puso en su mira. 

“Recibí mensajes anónimos por redes sociales que me advertían que me cuidara, que yo siempre había sido una extranjera, que me regresarían a mi país”, comenta. 

A pesar de las amenazas, Selser continuó ejerciendo el periodismo. Era parte de la directiva nicaragüense de la Asociación PEN Internacional, una organización formativa de escritores y periodistas. «Ya era una persona no grata para los Ortega-Murillo», dice. «Siempre estábamos vigilados por organismos de seguridad». En 2021, el gobierno de Nicaragua cerró el centro PEN. 

En mayo de 2020, Selser publicó en DW una serie de reportajes sobre la situación pandémica en Nicaragua. El gobierno de Ortega exigió al embajador de Alemania que Selser fuera despedida.

En respuesta, Selser comenzó a publicar sus trabajos de forma anónima, pero el régimen no cesó en sus ataques. Personas encapuchadas llegaron a su casa en varias ocasiones y un auto de la policía siempre estaba estacionado a las afueras de esta. Selser comenzó a temer por su vida y la de su familia.

El 13 de enero de 2022 intentó salir de Nicaragua con destino a México, donde se encuentra actualmente. Sin embargo, al llegar al aeropuerto, las autoridades le quitaron su pasaporte nicaragüense y le dijeron que tenía prohibido salir del país. Finalmente pudo hacerlo gracias a su pasaporte argentino. 

En 2023, Gabriela Selser viajó a Costa Rica y presentó su libro “Crónicas de Abril”, que relata episodios de represión del régimen nicaragüense. Insiste en que ama a Argentina, su país natal, pero que Nicaragua, el país donde vivió poco más de cuarenta años, es su patria. “Hasta el calor extraño”, concluye.