La periodista y locutora Elizama Montilla se encargaba de cubrir noticias de su comunidad en la región norte-central de Venezuela, específicamente en el estado Aragua, tanto para la emisora radial 97.7 FM como para la página independiente de noticias «Termómetro digital». Un día, mientras se encontraba en su urbanización, ubicada en la costa de ese estado, observó algunas avionetas arrojando cajas sobre un terreno cercano. Su investigación sobre este suceso la obligó a exiliarse.
Con 18 años de trayectoria periodística, en esa época Elizama Montilla ocupaba un puesto en la junta directiva de su comunidad. Fue allí donde descubrió que un residente local estaba haciendo uso ilegal del terreno para llevar a cabo actividades relacionadas con la distribución de mercancías no identificadas y que, además, esta persona era contratista y socio cercano del Estado venezolano. Pudo constatar que este individuo mantenía estrechos vínculos con Héctor Rodríguez, actual gobernador de Miranda, quien previamente fue diputado y ministro de educación.
En 2018, cuando el gobierno supo de la investigación que Elizama estaba realizando junto a miembros de su comunidad, comenzó a hostigarla. Primero le abrieron un expediente falso en la policía, acusándola de extorsión. Empezó a ser acosada por la policía y a recibir amenazas de detención. “Cuándo no quieren que tú sepas un poco más allá de esos personajes, son capaces de hacerle daño a cualquier persona, no tienen límites”, señala.
Aún trabajando en los espacios radiales y digitales, mantuvo contacto con el Colegio Nacional de Periodistas, que le aconsejó huir del país. “Esto pinta mal”, le dijeron. Elizama, que además había documentado toda su búsqueda, decidió advertir a la alcaldía oficialista ―desde donde, según ella, venían las órdenes para amedrentarle― de que si no la dejaban salir del país, sacaría todo a la luz pública.
En julio del 2021, Elizama Montilla huyó de su casa. Primero se escondió en Caracas, buscando protección en el hogar de sus familiares. Luego, en octubre de ese mismo año, logró irse de Venezuela a España con la ayuda de sus hijos. Lamentablemente, la vicepresidenta de la organización comunitaria junto a quien realizaba su investigación, no tuvo la misma suerte y fue detenida ilegalmente junto a su esposo por organismos venezolanos de inteligencia. Ambos llevan dos años detenidos y su abogado -encargado de la documentación de su caso- falleció de forma extraña y repentina.
Elizama Montilla dejó su vida en Venezuela y tiene miedo de regresar. Muchas personas le insistieron en que la publicación de su trabajo podría ser un “enfrentamiento importante” al gobierno venezolano, pero ella insiste en que no es una opción por los riesgos que esto puede significar para sus familiares aún en el país. “Sigo lo que está ocurriendo de cerca, pero no puedo hacer nada”, señala.
Tras exiliarse, Montillas continuó colaborando a distancia como escritora de radio por un tiempo. Actualmente es solicitante de asilo humanitario y tiene una empresa propia de diseño.