Ayatola Núñez

Maracaibo, 1988

Por Liliana rivas

Ayatola Núñez, periodista de Maracaibo, se convirtió en un obstáculo para el gobierno venezolano desde la primera década de los 2000. Luego de establecerse en Caracas y cubrir las fuertes protestas antigubernamentales que ocurrieron entre 2016 y 2017, Núñez fue forzado a exiliarse debido a la represión estatal contra manifestantes y disidentes políticos en general. 

Entre 2016 y 2017, cuando trabajó para el periódico El Nacional, Núñez se especializó en temas políticos y sociales. Sus reportajes lo llevaron a ser considerado un periodista crítico e incisivo contra el gobierno encabezado por Nicolás Maduro. Esto le valió amenazas directas del Estado y múltiples advertencias de la policía. 

“En 2012, durante unas protestas contra Chávez en Maracaibo, los guardias me decían que me quedara quieto, porque yo estaba en las listas”, cuenta en referencia a los registros que los organismos de seguridad tenían con nombres de opositores o miembros de la prensa.

En abril de 2017, Núñez fue herido por una bomba lacrimógena durante una protesta en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. El incidente lo expuso mediáticamente como un detractor de la represión estatal y lo ubicó aún más dentro del rango de mira del gobierno en términos de acoso y persecución. 

En El Nacional, donde trabajaba, Núñez vio cómo sus compañeros de redacción eran perseguidos y hostigados judicialmente por el gobierno y aliados a colectivos chavistas. «Empecé a tener enemigos que no conocía. Estaban metiendo presos a periodistas de bajo perfil como yo y pensé que me esperaba la cárcel o el cementerio», señala.

Luego del incidente durante la cobertura de las protestas, el reportero notó que personas adeptas al gobierno que frecuentaban los alrededores del Palacio Federal Legislativo lo perseguían, por lo que conocían los lugares que frecuentaba, dónde vivía y quiénes conformaban su familia. Eso le hizo darse cuenta de que estaba bajo la mira del gobierno.

Ante el temor de lo que podía suceder, Núñez decidió escapar a Perú en 2018. Con la ayuda del director de El Nacional, Miguel Otero Silva, consiguió un empleo por corto tiempo en el diario peruano La República. Luego comenzó a colaborar con algunas publicaciones venezolanas sin pago, por la necesidad de hacer periodismo sobre su país.

Actualmente, trabaja en el Instituto Nacional de Radio y Televisión de Perú, donde produce contenidos para la plataforma estatal TV Perú Noticias.

Para Núñez no ha sido sencillo haberse despedido de su país. Aunque actualmente su situación en Lima es estable, afectó por un largo tiempo su salud mental. «Estuve tomando dos años pastillas para la ansiedad y para poder dormir, pero luego empecé a hacer unos informes noticiosos para Globovisión y realmente creo que esa fue mi medicina, mi aliciente», concluye.