Andreína Flores

Barquisimeto, 1975

Por Liliana rivas

Han pasado seis años desde que Andreína Flores salió de Venezuela como refugiada política luego de una larga carrera como reportera para medios internacionales en Caracas. Entre 2010 y 2017, su trabajo se enfocó en política y sociedad en medios como Radio Cadena Nacional (RCN) y France24. 

La persecución por parte del gobierno venezolano empezó en 2010, luego de que Flores interpelara directamente al entonces presidente Hugo Chávez sobre la poca representación de diputados opositores en el Parlamento. Molesto, el mandatario estableció una larga discusión que terminó siendo ofensiva.

Desde entonces, Flores empezó a ser acosada en redes sociales y a recibir amenazas directas de representantes y activistas políticos oficialistas. “Lina Ron -dirigente política de un partido marxista-comunista- me amenazó con ser fusilada”, recuerda. “También recibí mensajes donde me decían que me golpearían hasta que mi madre no me reconociera”. 

Debido a estas amenazas, Flores decidió no alejarse mucho de su casa durante un  tiempo. Sin embargo, su determinación de informar sobre lo que ocurría en Venezuela la motivó a continuar ejerciendo su profesión. Lamentablemente, las represalias no cesaron.

Durante varias de sus coberturas fuera de Caracas, fue perseguida por grupos armados no identificados. Fue vetada del Palacio Presidencial de Miraflores y no pudo renovar su credencial como periodista nunca más. También fue señalada como una “periodista de derecha” por parte de Diosdado Cabello -entonces Presidente de la Asamblea Nacional- y sometida al escarnio público en televisoras oficialistas. 

Aún así, Flores siguió ejerciendo el periodismo. En 2016, ellas y otro periodista, Jorge Luis Pérez Valery, fueron detenidos arbitrariamente por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) por veinticuatro horas, acusados de “conspirar” y “organizar” una marcha para tomar Caracas. Lograron su libertad gracias a la movilización de múltiples embajadas y organizaciones. 

Esta situación se agravó unos días después, luego del juicio al líder opositor Leopoldo López, cuando fue atacada a las puertas del Palacio de la Justicia por miembros del “Colectivo Chavista”, un grupo armado simpatizante del gobierno. 

Andreina siempre consideró su trabajo como un aporte hacia el país. No obstante,  en 2017, luego de cuatro meses de represión estatal las protestas antigubernamentales de ese año, se planteó por primera vez soltar el chaleco antibalas y salir del país, aunque eso trajera un sentido de culpabilidad que la acompaña hasta hoy. 

Ese año se le presentó la oportunidad de tomar un curso de seguridad para coberturas en París. Estando allá se dió cuenta de que necesitaba defender su libertad de expresión y su profesión, además de que enfrentaba un riesgo alto si regresaba a Caracas. Por eso decidió quedarse y solicitar asilo político. 

Desde entonces, trabaja como presentadora en Radio Francia Internacional (RFI) y es corresponsal del diario La Razón España en París. Desde hace algún tiempo, además, es ciudadana francesa.